
A principios de junio, el Jefe de la Policía Howard Jordan dio a conocer una reducción muy significativa del crimen durante los treinta días previos. A lo largo y ancho de la ciudad, los allanamientos de morada habían bajado un 20 por ciento, los robos a mano armada se redujeron en un 24 por ciento, los crímenes a la propiedad fueron reducidos en un 18 por ciento y los crímenes violentos habían bajado un 14 por ciento.