
Los jóvenes tienen que tomar menos bebidas azucaradas, más agua, leche baja en grasa o sin grasa y cantidades limitadas de jugos de frutas 100% naturales. Las familias, las escuelas y otras instituciones deben ofrecer bebidas saludables.
Las bebidas azucaradas son la fuente más grande de azúcar agregada en la alimentación de los jóvenes estadounidenses. El consumo de estas bebidas aumenta la ingesta de calorías, un factor que puede contribuir a la obesidad en los jóvenes de todo el país.

