
La mayor amenaza para la salud de los jóvenes de Estados Unidos no es la adicción a los opioides o el cáncer, sino la diabetes. La cantidad de niños y adolescentes diagnosticados con diabetes tipo 2, la llamada diabetes "adulta" aumentó un 5 por ciento cada año entre 2002 y 2012.
La enfermedad condena a millones de estadounidenses a muertes prematuras. Tratarla cuesta más de $100 mil millones al año. En consecuencia, es la condición crónica más costosa de la nación. Quizás lo más triste de estas estadísticas es que la diabetes se puede prevenir. Pero los esfuerzos para evitar que los jóvenes contraigan la enfermedad han fracasado. Se necesita un nuevo enfoque, uno que combata la diabetes con programas de educación rigurosos y dirigidos individualmente.



